Avanzar en la línea de organizaciones que aprenden exige cambios internos y externos, coherentes
con cambios culturales. Por eso no podemos olvidar que los centros están inmersos en una determinada
cultura y, al mismo tiempo, crean una cultura propia, conformada por normas, creencias, valores y mitos que
defienden y que utilizan para regular el comportamiento de sus miembros (Gairín, 2000). En este contexto, la
situación privilegiada del director con relación a los mecanismos de influencia y control organizativos, le
convierte (según Coronel, 1996) en el centro de todas las miradas, siendo ese el motivo por el que se le suele
identificar con el líder (o al menos se espera de él que lo sea).
Es por ello que la calidad de las escuelas va a depender en gran medida de la competencia, dedicación
y estilo de liderazgo del equipo directivo (Álvarez, 2001).
Por otra parte, la abundante literatura existente sobre el liderazgo educativo como factor de eficacia
y de calidad de la escuela está configurada, principalmente, por los hallazgos de las investigaciones realizadas
en aquellos centros que atendían a alumnos desfavorecidos (minorías étnicas y culturales, grupos marginados
social y/o económicamente), sin embargo, dichas condiciones de deprivación cultural y económica
no se daban con carácter general en el contexto geográfico donde se ubicaban las escuelas.
Se trataba de grandes ciudades o pequeños pueblos que podemos considerar “normales” y, al
mismo tiempo, semejantes a los del resto del país. La única diferencia la constituía el estar ubicadas en suburbios
(barrios obreros, cinturones de las grandes ciudades, lugares de asentamiento de inmigrantes, etc.)
y recibir a un alumnado en situación de desventaja social.
Estudiar el liderazgo educativo en centros que escolarizan alumnos pertenecientes a minorías étnicas
y culturales pero que, a diferencia de los utilizados en la mayoría de las investigaciones, se caracterizan
por estar situados en una ciudad que es al mismo tiempo multicultural y cuyas peculiaridades se apartan
sensiblemente del resto de ciudades del país (con excepción de Melilla que tiene similares condiciones) ha
sido uno de los propósitos del trabajo realizado con los directores de los centros públicos de Ceuta.
Ahora bien, esta importancia de la dirección en el funcionamiento de los centros y la mejora de la institución ha sido suficientemente investigada utilizando procedimientos variados, pero generalmente se ha hecho constatando el tipo de liderazgo que ejercen los directores y pocas veces se ha considerado la imagen y las percepciones que los propios protagonistas tienen de sí mismos.
Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653)
Mercedes Cuevas López y Francisco Díaz Rosas. Pensamos que si un director tiene una imagen positiva de sí mismo y se considera un magnífico líder (aunque en realidad no lo sea), será muy difícil conseguir que cambie y mejore en sus actuaciones.
Por tal motivo, en vez de buscar por procedimientos objetivos las características del liderazgo ejercido por los directores (que podrían desembocar en la elaboración del retrato del director eficaz), se ha tratado de conocer las percepciones que los directores en ejercicio tienen acerca del liderazgo que ejercen (lo que se asemejaría a un planteamiento de mejora de la dirección al hacerlos reflexionar sobre su actuación).
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miércoles, 2 de diciembre de 2009
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